Alojamiento rural en Rianxo, La Coruña, Galicia. Foto Flickr
Casi la mitad de las empresas de turismo rural realizan sus operaciones a través de Internet, por lo que se sitúan por encima de la media nacional, el sector se encuentra entre los más importantes en el desarrollo del comercio electrónico. El auge de este sector turístico está respaldado por la incorporación y uso de las nuevas tecnologías para su gestión y comercialización, y está entre los que cuentan con mayor presencia en la Red: más del 75% de estas empresas disponen de página Web siendo un canal prioritario para la venta de este producto turístico.
En los últimos años el crecimiento y proliferación de la oferta en turismo rural ha sido ascendente, favoreciendo y potenciando la riqueza de los entornos rurales, actúa como dinamizador de zonas tradicionalmente olvidadas, rehabilitando su patrimonio arquitectónico, aportando nuevas fuentes de ingreso, conservando costumbres y tradiciones y protegiendo el entorno natural.
El sector se ha profesionalizado y actualmente satisface las necesidades y exigencias del visitante que busca disfrutar de un entorno natural, responde a esta nueva demanda turística que busca espacios abiertos donde disfrutar de actividades lúdicas, deportivas y culturales, con interés por el patrimonio histórico y natural. Su profundo proceso de transformación se ha basado en la diversificación y ampliación de la oferta –incluyendo valores gastronómicos, culturales y patrimoniales- para adaptarse a las nuevas demandas de ocio, así, actualmente esta alternativa turística goza de excelente salud y ofrece diferentes formas de disfrutar del tiempo libre en contacto directo con la naturaleza y el medio ambiente, más allá del turismo de sol y playa. Podemos decir que el escenario es el auténtico protagonista para este tipo de turismo y que este escenario es el mismo en el que se desarrolla el turismo de naturaleza, en muchas ocasiones, pero ambas formas de turismo divergen en cuanto a los intereses de los viajeros, pues el viajero que elige un establecimiento rural, espera encontrar además del entorno natural el contenido etnológico, mientras que el viajero que busca el contacto puro con la naturaleza lo hace, a veces, movido por intereses y/o aficiones concretas como puedan ser la espeleología o simplemente la fotografía.
En nuestro país cada comunidad autónoma sigue su propia normativa y clasificación para los alojamientos rurales. Podemos encontrar diferentes tipos: casas –completas o compartidas-, hoteles, apartamentos, cabañas, bungalows, albergues, cámpings, cortijos, casas-cuevas, posadas y cortijos, que, brindan al viajero la oportunidad de reencontrarse con la naturaleza disfrutando de servicios de calidad a un coste moderado.